lunes, 2 de diciembre de 2013

Lo que hizo ella, tras aprender la lección.



Ella me cuenta que fue a un curso con un lama, donde la enseñanza principal era abstenerse de toda acción antes de haber construido un yo sólido, correcto.

-Tras aprender la lección –me dijo-, lo primero que hice fue dejar de regar mis plantas…

-¿Por qué? –pregunté.

-Porque debía estar bien yo misma, para poder regarlas –explicó-. Nutrirse uno mismo, antes de nutrir a los otros, decía el maestro…

-¿Y qué pasó con tus plantas?

-Se murieron todas… -señaló-. Se secaron.

-¿Mataste tus plantas?

-Sí, puedes verlo así… siempre que lo cuento lo ven así –agregó-, pero lo único cierto es que nadie se preocupa de mi estado… yo no estaba bien, por eso no las regaba…

-Pero ellas murieron.

-Sí, y también las tortugas, los peces y hasta el gato.

-¿No se arrancó el gato…?

-Sí, pero arrancó mal y lo atropelló un auto.

-Lo lamento –dije.

-Yo estoy bien –dijo ella.

Entonces, yo me quedé en silencio, un tanto molesto, buscando comprender lo que ella decía.

-Debes pensar que soy egoísta –señaló entonces-, pero dejas de lado muchas cosas…

-Es que estoy pensando en las plantas, el gato y las tortugas…

-¿Prefieres quedarte en esa tristeza en vez de alegrarte porque estoy bien?

No supe qué decir.

Nos miramos.

Ella tenía los ojos claros y brillantes, mientras sonreía.

Bella como el diablo, pensé, mientras se acercaba.

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