domingo, 26 de enero de 2014

Mi amor, no es lo que piensas.



-Soñé con esa frase de mierda.

-¿Qué frase?

-Esa frase po, hueón.

-¿Pero qué frase…?

-La de ayer po, hueón… esa en que se quedó pegada la película… cuando el hombre entraba de improviso y la mujer intentaba explicar…

-¿Cuál era…?

-“Mi amor, no es lo que piensas”.

-¿Era esa?

-Claro… acuérdate que quedó harto rato en la pantalla, hasta que volvimos a iniciar el disco.

-Verdad.

-Era muy hueón el sueño, a todo esto… o sea, no era en contexto de pareja… o no como en la película, al menos…

-¿Y cómo era entonces?

-Es que se decía en todo momento… o sea, me acuerdo que en el sueño yo iba en el metro y veía gente… cada uno en su mundo, aunque todos bien, o normal al menos… el hueón con el diario, un tipo con audífonos, una chica con mochila… todos en silencio…

-¿Tú también ibas?

-Sí… al trabajo parece, en la mañana… pero el punto es que apenas tú o alguien miraba a otro, ese otro reaccionaba y te decía la frase… y con el mismo tono.

-¿La frase de la película?

-Sí po, hueón… esa... Imagínate, uno miraba a alguien… salías un poco de ti mismo y entonces te dicen eso, con un tono raro, medio molesto: “mi amor, no es lo que piensas”.

-¿Pero todos se decían eso?

-Sí po, hueón, todos… era desesperante…

-¿No chistoso?

-No hueón, para nada… es que no se decía nada más po, hueón… y entonces, para evitarlo, uno no miraba a nadie… o no prestabas atención a nadie…

-Sí, así suena terrible, al menos…

-Sí, desesperante, como te decía… además también lo sentías al revés.

-¿Cómo “al revés”?

-Al revés po, hueón… o sea, te sentías mirado… pensado por los otros… mal pensado, además… y te daban ganas de contestar la misma frase…

-¿Y lo hacías?

-Sí, creo que la decía un par de veces… irónicamente… con rabia, incluso…

-Un mal sueño entonces.

-Sí po, hueón… por lo menos eso… un mal sueño.

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