viernes, 7 de noviembre de 2014

Repetir la lección.



No existe un abismo entre aquellos que piensan que escribir es inventarlo todo y quienes señalan que siempre repetimos la lección.

La diferencia es mínima.

Pienso por ejemplo en algunos grandes escritores, supuestamente innovadores, y no puedo sino reconocer que parafrasean siempre a algún otro que el tiempo, o quien sabe qué otras razones, nos ha llevado a olvidar.

Más allá de demorarme en nombres, sin embargo, y convertir esto en una especie de queja hacia la falta de originalidad, me interesa sobremanera el otro extremo de este asunto, es decir, el repetir la lección, incluso sin tener plena consciencia de estar haciéndolo.

Y es que sinceramente, así como me parece una acción noble el repetir la lección, también considero que desconocemos que la estamos repitiendo, pues hemos olvidado aquello que los otros han hecho previamente y somos incapaces, muchas veces, de reconocer y valorar de buena forma aquellas primeras observaciones.

Dicho ya lo anterior, no queda sino establecer un nuevo vínculo entre aquello que escribimos y aquello que vivimos. Así, no resulta extraño plantear que no existe un abismo entre quienes viven pensando que vivir es inventarlo todo y quienes señalan que siempre repetimos la lección.

La diferencia es mínima.

Pienso por ejemplo…

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