jueves, 27 de noviembre de 2014

Trozos de botellas retornables.

“Casi cualquier llave…”
Barba Azul


Tenía un amigo que intentaba por todos los medios dejar de beber. Dejar de beber alcohol, me refiero. Esto, ya que mi amigo buscaba asentarse, cuidar su trabajo, su relación de pareja y quién sabe qué otras cosas. El punto aquí, sin embargo, es que mi amigo, como una técnica para dejar de beber, rompía siempre a la mañana siguiente de su resaca las botellas retornables de cerveza. Una acción que podría ser considerada como un símbolo, pero que era en el fondo algo mucho más concreto, pues, debido a la falta de dinero, se le hacía difícil pagar día tras día por envases que volvía a romper siempre, a la mañana siguiente.

Ahora bien, esta costumbre, llevó a mi amigo a ir juntando en su patio un montón de trozos de botellas de cervezas, que barría siempre hacia un lugar que se fue llenando y alcanzando, poco a poco, dimensiones descomunales.

Según él, por cierto, el tamaño descomunal que alcanzaban aquellos trozos podía motivarlo a dejar de tomar en un algún momento. Cosa que no sucedía, claro.

Pasó así el tiempo y mi amigo, no tuvo más que reconocer su derrota. Es decir, perdió su trabajo, su relación de pareja y quién sabe qué otras cosas.

Con todo, siguió su costumbre de romper las botellas retornables hasta que fue llenando el patio y la altura de los trozos llegaron entonces a superar la altura de la casa.

Los vecinos llamaron hasta a la tv.

Salió en un noticiario.

Le anularon el contrato de arriendo.

Sus últimos ahorros los gastó en pagar los camiones para que retiraran los restos de botellas de aquel lugar.

Ahora toma en el sur y me escribe de vez en cuando.

No es probable que vuelva a esta ciudad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Seguidores

Archivo del blog

Datos personales